Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España

Los miembros de la Asociación de Directores –y Directoras– de Arte Contemporáneo en España1 lanzamos este comunicado como respuesta y llamada de atención a un momento de emergencia cultural. No enviamos esta vez una carta pública para “manifestar nuestra preocupación” o “nuestro rotundo rechazo” a un hecho consumado, sino para denunciar la fragilidad de nuestro tejido cultural y la necesidad de reivindicar su autonomía y promover, al mismo tiempo, políticas que acaben con su precariedad extrema. Queremos constatar asimismo lo que nos parece el arranque de un período excepcional: unas nuevas Guerras Culturales en nuestro país, que se inician con el descabezamiento de toda una serie de profesionales que dirigían nuestras instituciones culturales.

Hace ya doce años que Carmen Calvo, entonces Ministra de Cultura, firmó un Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte, propuesto por las asociaciones que agrupaban los diferentes colectivos que integran el sector del arte contemporáneo en España. Los objetivos finales de aquel documento eran, por una parte, conseguir que las instituciones museísticas fuesen dirigidas por profesionales seleccionados por criterios objetivos y con transparencia y, por otra, la protección de la autonomía de museos y centros de arte para que desarrollasen su actividad al margen de injerencias extra-artísticas, vengan éstas del sector político o de la sociedad civil. Para todo ello se vio necesario que la selección de los directores o directoras se hiciese mediante concursos públicos y jurados independientes, atendiendo a la excelencia de los proyectos presentados por los aspirantes. También pareció imprescindible, para salvaguardar la autonomía de la dirección artística, que las modalidades de contrato superasen los períodos electorales, dando así estabilidad a las instituciones.

En los últimos meses hemos vivido la destitución de directores y directoras nombradas tal y como dictan las buenas prácticas: Rafael Doctor Roncero del Centro Andaluz de Fotografía en Almería. También el caso de Soledad Gutiérrez en Centro Centro de Madrid -es un ejercicio de cinismo llamar “mutuo acuerdo” al ofrecimiento a una directora de continuar como tal pero no manteniendo su proyecto, sino siendo programada por sus jefes políticos dentro del Ayuntamiento-, Isla Aguilar y Miguel Oyarzun en Conde Duque… A ésto se añade la destitución de la directora del Centro de Arte de Alcobendas, Belén Poole, quien no había sido nombrada mediante concurso pero, según el Ayuntamiento “se va a poner en marcha un nuevo proyecto cultural para el centro, un proyecto más cercano a la realidad de nuestra ciudad y a lo que demandan sus ciudadanos”. Ahí radica el problema central al que nos enfrentamos. ¿Cómo se decide lo que demandan los ciudadanos y qué proyecto está más cercano a la realidad de una ciudad? ¿Cómo se deciden los destinos de una institución cultural?.

Es esencial que se entienda que la cultura debe situarse al margen de las confrontaciones partidistas y por eso exigimos que no se cortocircuiten o aborten proyectos importantes para la ciudadanía. Partimos del convencimiento de que las instituciones pueden ser rentables sin tener que regirse necesariamente por parámetros de corte economicista, y tener un alcance popular sin tener que producir únicamente cultura del espectáculo. Las instituciones públicas no existen para dar votos a los partidos políticos en el poder, sino para cumplir con su función pública: ofrecer a la ciudadanía situaciones de acceso a manifestaciones y experiencias artísticas contemporáneas de calidad. Podríamos listar elementos que definen a una institución artística –la imaginación radical, el estímulo del pensamiento crítico, la apertura a las posibilidades de representación del mundo, la entrega a las diferentes formas de vida, su valor educativo…–, pero lo que importa ahora es destacar su función orgánicamente ligada a lo público. 

En los medios de comunicación escuchamos continuamente cómo las mayores dificultades de los museos y centros de arte son problemas administrativos irresolubles, pero el aparato técnico gubernamental es una trampa más. En nuestra Ley esencial, la Constitución Española, el derecho a la cultura está reconocido como fundamental por el Artículo 44.1, lo mismo que las diferencias de formas de deseo de la ciudadanía, lo mismo que la igualdad de género, de etnicidad y de clase: la cultura es un derecho porque es el espacio de intercambio de definiciones e imaginarios que precisamente permite la construcción común de un espacio de consolidación y transformación social para la ciudadanía.

En este sentido, ¿no es posible llegar al mismo consenso de efectividad que tenemos en el sistema sanitario u otros servicios básicos para la vida en comunidad? ¿Nos vamos a resignar al rechazo del lugar que ocupa la cultura contemporánea en la preparación para las crisis o las urgencias del presente, como la del clima, la de género, la de las migraciones globales? Somos capaces, como democracia, de inventar formas contractuales, recursos administrativos y de gestión que permitan una verdadera independencia para desarrollar proyectos estables y a largo plazo en las instituciones que se dedican precisamente y por sus estatutos fundacionales a fomentar una cultura radicalmente democrática.

Según el informe bienal de la OCDE (Organización para la Cooperación y el desarrollo Económicos) Government at a Glance, sobre el panorama de las administraciones públicas, somos el tercer país a la cola –tras Chile y Turquía– en el número de puestos directivos que son remplazados con cada cambio de gobierno. Esto es especialmente triste y bochornoso cuando afecta a instituciones culturales que deben desarrollar proyectos a largo plazo, para los que la estabilidad es esencial.

Estamos en un momento crucial en el que es necesario actuar para salvaguardar los instrumentos de nuestra democracia para construir ciudadanía. Desde ADACE no vamos a dar un paso atrás en nuestra independencia. Queremos insistir, como otros muchos agentes y otras muchas cartas en estos últimos días, en la necesidad imperiosa de un debate público con las diferentes fuerzas políticas para llegar a un consenso que verdaderamente represente lo que es de todos y de todas.

 

 

ADACE

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España

1 Diciembre 2019 

Email:adace.junta@gmail.com

 

 

1ADACE fue fundada sin atender a un lenguaje inclusivo y es algo en lo que sus integrantes trabajan en resolver de cara a su futuro inmediato.

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